Mon discours d’anniversaire qui traite le thème des expéditions dans la jungle, le 05-12-2004

FIESTA DE  DESPEDIDA DE LOS GUILLERMOU

Y DE CUMPLEAÑOS DE HENRI J. CITROËN

(5 de diciembre de 2004)

DISCURSO DE HENRI J. CITROËN

Queridos amigos,

Hoy se trata de un pronunciar un doble discurso! No diré algo pensando lo contrario! No diré algo escondiendo lo esencial! En realidad hay dos temas que quisiera desarrollar. Uno que me llena de alegría, el otro de tristeza.

El que me llena de alegría se refiere a Ustedes, mis amigos aquí reunidos bajo el lema de la “dream team” de las expediciones, de nuestras expediciones hacia el formidable Sur de Venezuela. En otras palabras, aquí están reunidos los amigos con quien tengo la suerte de compartir esos viajes especiales, viajes que han creado tantos acercamientos entre nosotros al compartir tantos momentos de emociones.

Claro está, todos Ustedes no han tenido la suerte, sí : la suerte de participar en una de las expediciones. Sois 11. Pero si están aquí es por que quisiéramos que nos acompañen pues tienen los méritos para hacerlo. Lamentablemente, los Kassis, Elias y Sophie, no podrán hacerlo ya que se van a Qatar dentro de unos días y les deseo el mayor de los éxitos en su nueva asignación. Lamentablemente, no estoy seguro que mis queridos amigos los Matheus, Alexis y Elvia, irán pues consideran nuestros viajes cómo demasiado “salvajes”.

Los 24 del dream team, nos entendemos, nos apreciamos y, en los paseos en la selva, la sabana o al pie del tepuy, nos ayudamos, compartimos nuestra admiración hacia la Naturaleza y nos comportamos cómo niños que, en el fondo, somos. Hay que ver cómo usamos las cascadas cómo jacuzzis, recibiendo unos masajes vigorosos de las potentes aguas que caen sin fin. Hay que ver cómo algunos de nosotros se suben a las rocas para saltar repetidamente en los pozos de aguas frescas y oscuras. Hay ver cómo disfrutamos los leyendarios aperitivos que nos esperan después de nuestras caminatas, a veces agotadoras.

Somos niños pero atentos y solidarios. Cuando la quebrada de Uruyén se transformó súbitamente, al caer un aguacero, en un “río vertical”, poniendo en peligro nuestras vidas, no hubo más que calma, sangre fría y solidaridad. Hubo, sin embargo, un incidente : al retener al pobre Jean Fournier que se deslizaba hacia un barranco, le disloque el hombro. Cuando estábamos bajando la quebrada de Yutajé, saltando de roca en roca, y que me atacaron unas avispas agresivas llamadas “mata caballo”, me salvé gracias a la reacción inmediata de Christine Fourré que me seguía y que me gritó que saltara al agua.

No vayan a creer, los que nunca han ido a las expediciones, que vivimos incidente tras incidente. Seguramente hay algunos peligros, pero vivimos momento alegre tras momento alegre, momento emocionante tras momento emocionante. Nuestros amigos Martine et Pierre-Jean Vandoorne podrán hablarles de la experiencia casi mística que vivieron en la Cueva de Kavak. Martine Guillermou les hablará de las florecitas o de los bichitos que se encuentran el camino y que despiertan siempre su admiración. Jean-Marie Hilaire les podrá contar el momento en que una ola bañó completamente nuestra curiara, donde estaba él, Philippe Guys y yo, en los rápidos del río Cunucunuma cerca de Culebra, mojándonos completamente.

Estos viajes conllevan tanta espiritualidad que se han transformado en una necesidad. Gracias a Ustedes y a esa Naturaleza donde no hay nadie más que nosotros. Todo es nuestro, tal cómo Dios lo hizo. En los discursos que tradicionalmente cada quien pronuncia en la cena del 2do día, eso sobresale.

Martine Guillermou y su marido, Jean-Marie, son unos tremendos compañeros pues están siempre contentos y entusiastas, y todo les parece admirable. Salvo cuando, de noche, las pirañas saltan dentro de nuestras curiaras, Martine grita histéricamente. 

Los Vandoorne son unos compañeros indispensables : ella con su sentido humorístico de la animación. El con su buen humor y su don para improvisar discursos en los Campamentos después de las cenas. Su especialidad es caerse al agua con su cámara o perder sus lentes en el río.

Los Voegeli, Walter y Guadalupe, son otros compañeros indispensables : Walter es suizo, por lo tanto preciso, pero es precisamente indisciplinado aunque ha mejorado mucho. Uds lo ven feliz y relajado : dentro de 12 días se jubila y se prepara, con entusiasmo, para su nueva vida. Ya no tendrá excusas para no acompañarnos siempre en nuestras expediciones. En cuanto a Guadalupe, elle nos sorprende : al principio, no la llevábamos pues Walter nos explicaba que ella era una mujer acostumbrada al lujo y que nuestros viajes eran demasiado rústicos : en realidad, ella es una mujer que duerme en un chinchorro con felicidad y aprecia el lujo de la amistad compartida.

Michel Fourré, el deportista, ex campeón de Europa de karaté, es nuestro coach, siempre con una buena explicación para permitirnos dosificar el esfuerzo y siempre atento cuando una dificultad física se presenta.

Otro coach es Jean-Marie Hilaire, con sus explicaciones sobre lo que se debe comer o no comer antes del esfuerzo físico : él y su esposa Evelyne aportan alegría al grupo con su buen humor constante y su acento de Marsella casi caricatural! Seguro que debe entenderse con Jean Fournier que viene de Marsella. En Uruyén, descubrimos el amor intenso de Jean-Marie hacia Evelyne cuando estábamos todos esparcidos en la selva a lo largo de la quebrada crecida y que angustiosamente preguntaba : “Donde está Evelyne?”

Vandoorne, Voegeli, Guillermou, Hilaire, Fourré. Ellos forman, con Virginia Vivas, la eterna encargada de los desayunos en nuestro avión, el núcleo básico que contribuye a darle alma y cuerpo al grupo.

Los demás podrían formar parte del núcleo básico pero, en general, no están disponibles cuando se les invita a una nueva aventura. El humor de Olivier Delahousse, los dones de animación de Suzanne Lellouche, las protestas de Lucy Keme ante las pruebas físicas, nos hacen falta cuando ellos no están con nosotros!

Otros son tranquilos pero se siente su satisfacción y su disfrute y eso contribuye a darle más vida al grupo : los Fournier, Xavier Delchiaro, Christophe Nicoli, Jérôme Lellouche, Catherine Bochet., Diana Vilera.

De los 11 que nunca han participado, me imagino perfectamente a algunos de ellos acompañándonos en una próxima expedición :

  • los Schmitz,), que nos podrían aportar, ella, su eterna sonrisa, y él, sus capacidades de James Bond (él les explicará);
  • los Behard, cuando Nuria domine su sentido de indisciplina observado en El Cedral;
  • Aniss Aqallal, cuando esté listo para soportar los sufrimientos sabrosos de las caminatas (“Ça fait mal, mais c’est bon!”).

En cuanto a Elisabeth Delchiaro y a Valérie Nicoli, no conozco sus deseos de acompañarnos hacia el Sur pues sus expedientes no han llegado todavía al Comité de  Selección.

Aprovecho la oportunidad para saludar a Baudoin Herbout, el Gran Jefe de la extraordinaria Gran Parada de Sincor, quien ha estado una vez con nosotros en Yutajé y quien nos llamó la atención por sus camisas extremadamente coloridas..

Y, last but not least, mencionaré a mi querida Delphine a quien no le gusta la Naturaleza salvaje ni volar en los aviones pero acepta participar en estas aventuras para estar con Ustedes. Así que, a veces, nos hace el honor de juntarse a nosotros. No le gusta pero le gusta.

Doble discurso, dije al principio. Ahora viene la segunda parte.

Cuando mi hija Anne-Rosalie de 12 años conoció a los Guillermou hace dos años, inmediatamente ella me advirtió : “Cuando los Guillermou se vayan de Venezuela, te sentirás muy triste.”. Así es.

Los Guillermou, padre, madre y sus 3 hijas forman una familia alegre, sana, unida, siempre de buen humor y siempre contentos. Usted les puede llevar adonde sea, y siempre se mostrarán  satisfechos o entusiastas. Son curiosos y forman parte de ese grupo especial de gente que les gusta recibir en su casa y reciben a menudo con generosidad, clase y amistad.

En cuanto al trabajo, debo decir que compartí con Jean-Marie una infinidad de momentos interesantes e intensos y, profesionalmente, la colaboración fue fructífera y la experiencia enriquecedora.

Ustedes, los Guillermou, nos harán mucha falta, tanto en la ciudad cómo en la selva.

Les deseo a todos un excelente año 2005. Y una vez más le deseo un feliz cumpleaños a Xavier Delchiaro que llega hoy a los 40 años.

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